Norman Foster es uno de los arquitectos más prestigiosos y cotizados del mundo. Tiene en su haber más de 400 premios y menciones especiales. Destacan el Pritzker (1999), considerado el Nobel de Arquitectura; el Europeo de Arquitectura Mies van der Rohe (1990), compartido con su colega de estudio Spencer Grey, el Auguste Perret de la Unión Internacional de Arquitectos (2002) y el Príncipe de Asturias. En el terreno personal, la reina Isabel de Inglaterra le concedió el título de 'Sir' en 1990 y, en 1999, el título nobiliario que lo convirtió en Lord Foster of Thames Bank. Foster defiende el estilo 'high tech' (alta tecnología), que compatibiliza el diseño tecnológico con la integración en el medio ambiente y la comodidad para el usuario. Según sus propias palabras, vivimos «un cambio de época» en el que el papel del arquitecto debe «transformarse y adaptarse para construir ciudades sostenibles, de lo contrario se convertirán en dinosaurios»
Foster ha experimentado por todo el mundo. Ha diseñado planteamientos urbanos generales para ciudades como Berlín o Cannes y planes parciales, como la ordenación urbana de la Exposición Universal de Lisboa 1998 o la remodelación del área londinense de King's Cross. La Torre Century de Japón; el Centro de Arte Contemporáneo de Nimes (Francia); la terminal del aeropuerto de Milán (Italia); la oficinas de Televisa (México) y el estadio de atletismo de Francfort (Alemania) son otras de las construcciones urbanas que llevan su sello. Además, su obra se expone en las colecciones permanentes del MOMA de Nueva York y del centro Pompidou de París. La admiración de la arquitectura empieza por la admiración de Lord Foster.


