miércoles, 5 de enero de 2011

Becarios, trabajo y más trabajo

Desde la silla en la que escribo y pensando en el tiempo que me queda en ella, no sé si estaré capacitada para hablar objetivamente de los becarios. Ese mundo en el que todos quieren entrar, pero del que es difícil salir. Con la mitad o más de los créditos de la carrera aprobados, ya puede un estudiante trabajar en una empresa a través de una beca concedida por el estado, por una empresa privada. Esas prácticas le permitirían adentrarse en el mundo laboral, experimentar y poner en práctica los conocimientos que va aprendiendo en la carrera, pero es una oportunidad que sólo unos pocos consiguen.
Actualmente, los becarios de cualquier empresa aprenden al lado de todos los profesionales que tienen al lado (y digo bien cuando digo todos) y alargan su estancia como becarios, hasta llegar, a veces, a mantenerse en la universidad con una sola asignatura que no les permite graduarse, para así, poder seguir siéndolo. El becario le permite a la empresa poder establecer convenios con la universidad a la que pertenezcan, realiza un trabajo digno de cualquier explotado de la empresa, sin opinión ni influencia, y todo ello, a cambio de un sueldo ridículo, cuando lo hay.
Desde el mundo al que desde hace unos años pertenezco, al del periodismo y al del derecho, aunque con menos interés, contemplo ejemplos en los que la suerte ha acompañado hasta un puesto en la redacción de un periódico de gran tirada, y otros en los que un trabajo y una dedicación digna de enanito de blancanieves, no ha conseguido ni una sola oportunidad por parte de cualquier empresa. Aún así, confío más en el trabajo que en la suerte como medio para adentrarse en el mundo laboral, y así poder ir rellenando aquella parte del currículum de “experiencia profesional” que tanto pánico da entregar en blanco.

Bolsa de trabajo
Bolsa de trabajo

No hay comentarios:

Publicar un comentario