Annie Leibovitz es, actualmente, la fotógrafa más reconocida, valorada y por supuesto también la mejor pagada del mundo. Y es que la fotógrafa norteamericana ha conseguido a base de tenacidad, inteligencia y sobre todo mucho trabajo llegar a ser ya uno de los referentes vivos más importantes en el mundo de la fotografía.
Su formación como fotógrafa empezó a muy temprana edad; en su casa era habitual hacer fotos, y para ella la cámara fotográfica nunca fue ninguna extraña. Ya a finales de los años sesenta, cuando se trasladó con su familia a Filipinas, es cuando nace en ella una enorme inquietud artística, iniciando así sus primeros pasos en el mundo de la fotografía. Su padre, militar de carrera, fue trasladado al país asiático durante la guerra de Vietnam. Fue allí dónde Annie tuvo sus primer contacto con un cuarto oscuro, y dónde empezó a fotografiar lo que había a su alrededor. Así paso varios años en diversos puntos del mundo, progresando en sus conocimientos fotográficos. Posteriormente se licenció en Bellas Artes en Estados Unidos, y empezó a trabajar de fotógrafa. Y ahí es dónde empieza su verdadera carrera. Consigue empezar a trabajar para la revista Rolling Stone, en aquella época todavía emergiendo. Y ya en 1973 es nombrada fotógrafa jefe de la revista. Uno de los episodios más intensos de su vida fue cuando pudo cubrir una gira con los Rolling Stones por Estados Unidos y Canadá en el año 1975. La fotografía quw tomó a Yoko Ono en la cama, al lado de su marido John Lennon momentos antes de su asesinato, fue portada de la revista Rolling Stone, ni siquiera un titular fue necesario para plasmar tanta fuerza.
La trascendencia de las numerosas fotografías de la canadiense la consagran como la mejor, y dejando de lado los innumerables premios y galardones que le han otorgado, hay uno de los reconocimientos que ha recibido que la define de manera especialmente acertada: la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos la nombró «Leyenda viviente».
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