La última relación que ocupa las páginas de la prensa rosa es la formada por el futbolista Gerard Piqué y la cantante colombiana Shakira, y mientras consolidan su amor, aumentan sus contratos en el mundo publicitario. El futbolista ha fichado por la línea masculina de la cadena de ropa Mango, y la cantante aumenta sus ingresos publicitarios y sus contratos musicales progresivamente y de manera alarmante; todo ello, sin olvidar que hasta los periódicos deportivos se hacen eco de tal noticia.Por separado ya eran triunfadores, el primero como jugador de la selección ganadora del mundo, y la segunda como vocal de las canciones de los últimos tres o cuatro veranos, pero juntos, ganan mucha más fuerza y mucho más dinero. Juegan al escondite con la prensa, y evitan a los paparazzi a la vez que cuelgan sus fotos de fiestas privadas en una red pública como Facebook.
¿Acaso con dinero de por medio, lo privado deja de serlo? Parece ser que los programas de televisión se convierten semana a semana en un diario abierto al público, en el que cada periodista o colaborador va anotando lo que se le ocurre al margen, a cada cual más original. No hay límite a invenciones, filtraciones, o rumores que acompañan a los famosos que no han sabido hacerse respetar en su momento, o a los que ahora pasan una mala época económica y en vez de apuntarse al INEM, prefiere despedazar su vida en un plató trozo a trozo e ir vendiendo las partes más polémicas, que es lo que da dinero. La dignidad es ya un valor algo difícil de definir, y más aún, de encontrar, empezando a ser común anteponer el nivel de vida a poder mirar a los ojos de tus padres e hijos sin arrepentirte por algo que has contado, por las fotos que han sacado o por lo que tu vecino te vio hacer la noche anterior.
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