Tras el artículo de opinión de El País y la posterior noticia en el número del viernes pasado, 25 de marzo, se aclaraban algunos de los aspectos del canon digital. La conocida como ley Sinde ha ganado muchos adeptos y muchos contrarios desde su creación. Uno de los puntos más polémicos es el pago que se debe realizar por las copias privadas, las de las grabaciones personales que cada uno tiene en su casa, que no van a ser difundidas. Es una laguna que la recién aprobada ley no aclara, y que nada tiene que ver con los autores y los artistas, que es a los que se pretende respaldar. Se tiene que establecer una defensa de la copia privada, del material que no es comercial, para que así la ley abarque de verdad a los afectados por las copias ilegales, como son los cantantes.

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