Un soplo de esperanza
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, declaró el pasado febrero que padecía cáncer de mama, un tumor en el pecho que la debían extirpar y que la alejaría de la vida pública unos días. Dicho y hecho. Confiando en la sanidad pública, fue operada con éxito y se reincorporó a su vida laboral en pocos días. El mensaje de la presidenta fue esperanzador para todas las mujeres, y apoyó el control rutinario al que deben someterse todas las féminas en edades críticas de padecer esta enfermedad, a partir de los 40 años. Fue en uno de esos controles donde la detectaron que tenía un tumor, y, gracias a esa rapidez, no tuvo consecuencias más graves y pudo ser controlado a tiempo. La presidenta dio una lección de vida y de fortaleza a todas las madrileñas, ya que su cargo y su persona cobran gran fuerza ante la población de la comunidad.
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