Zapatero y Guardiola. Dos poderosos actualmente en España. Dos, que se rinden por momentos.
El primero piensa que aburre a la afición blaugrana, y que ya ha conseguido todas sus metas al frente del equipo, primero como jugador y hasta ahora, como entrenador. Y el segundo, al frente de España como cara principal del Partido Socialista.
Ambos ganaron adeptos para sus partidos, ambos lucharon por sacarlos adelante, pero no los dos lo consiguieron de la misma manera. Es ahora, meses antes del cierre de temporada y de elecciones generales, cuando se pronuncian y cuando no consiguen las mismas reacciones. Mientras el Barcelona ruega que esta sea una de las místicas palabras de su míster, el país se frota las manos al oír que desaparece de las listas el presidente del Gobierno. Aunque a muchos les pese, es así, no todos hacen su trabajo de la misma manera.


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