miércoles, 6 de abril de 2011

Premiada incultura

La aparición de programas de televisión tras Gran Hermano, el reality por excelencia, nos acerca a grupos sociales muy variados; desde adolescentes con problemas en casa, como Hermano mayor, en Cuatro, o un mundo de lujo y derroche como en Mujeres ricas, en LaSexta. Pero fue en ese programa promotor de este tipo de televisión, respetada por unos y criticada por otros, desde donde se conoce a Laura. La joven, de 28 años, declaró hace unos días en un test que la realizaron en otro programa de televisión que en la Península Ibérica no había ningún país.

Necesitarán unos segundos que necesitan para releer tal afirmación, impensable en alguien que esté en uno de los dos países que sí forman la Península Ibérica desde hace 28 años. Y más, si saben que esta señorita fue la ganadora de la última edición del famoso programa. Se alzó con un cuantioso premio tras haber pasado casi cinco meses enrollándose con otro de los concursantes, gritando, y arrepintiéndose de todo ello “por su familia”. Y es que en televisión, hasta el más tonto hace relojes.
Los encargados de realizar los castings realizan, desde luego, una  ardua labor de selección. Cada uno de los concursantes, cada perfil, encaja o choca con otro de los que habitan la casa, y el mérito, desde el minuto uno de convivencia, es suyo. Lo que entre muchos se discute, es, ¿es realmente todo lo que conlleva, un premio?


Noticia en El Economista

No hay comentarios:

Publicar un comentario