El nuevo partido de la izquierda abertzale, Sortu, tiene el tiempo limitado para demostrar sus intenciones de rechazar y condenar la violencia de ETA y mantener su negación ante cualquier atisbo del pasado. Quedan apenas dos semanas para que la fiscalía argumente su sospecha, la cual considera al nuevo partido como continuación de la ilegalizada Batasuna y lo mantiene al lado de ETA.
El partido plantea un proyecto en el que no condena la violencia de la banda, aunque sí la rechaza, pero como afirma un profesor de Derecho de la Universidad del País Vasco, Javier Tajadura, “Harían falta declaraciones reiteradas y contundentes de los dirigentes rechazando no solo la futura violencia sino también la pasada”.
¿Debemos creer en las personas, en las segundas oportunidades, en los hechos pasados o en los posibles acontecimientos futuros? Dependiendo de cada respuesta, nos situaremos ante aceptar o no la integración del partido en las listas para las próximas elecciones el 22 de mayo, motivo por el que se han acelerado todos estos trámites.
La fiscalía inició los trámites de investigación al nuevo partido vasco, y tanto la Policía como la Guardia Civil han recogido las pruebas que demuestran que sus miembros han pertenecido al ilegalizado Batasuna, a pesar de recoger en sus estatutos el rechazo a la violencia manteniendo “una ruptura total y completa con el pasado”. Son motivos suficientes para la desconfianza prestada hacia este nuevo partido, ya que introducir en la política y facilitar el trato con el gobierno a personas y partidos afines al terrorismo, sería un grave problema para la política actual y para la paz definitiva que se exige continuamente a ETA con la entrega de las armas.
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