Las adopciones de niños siempre han sido un tema polémico. El ingreso de los niños en centros tras el abandono de sus padres, o el cambio de familia, son hechos que trastornan la personalidad del niño desde su infancia. Ahora, el Supremo vela por los derechos del menos más que nunca. Las nuevas decisiones en los litigios, tras la experiencia de casos previos, se sitúan más cerca del interés del niño, por encima de los regímenes burocráticos que intervengan en cada caso. Desde hospitales infantiles como Niño Jesús, y desde padres que se han visto afectados en una de estas situaciones, apoyan la medida. Ya era hora de que un niño, acogido en una familia desde casi su nacimiento cualquiera que sea la causa, pueda disfrutar de ese cariño que le han prestado sus padres de acogida, y se pueda convertir en padres adoptivos, sin que un simple papeleo le trunque sus esperanzas. En muchas ocasiones, los trámites llevan a los menores a verse en centros que afectan y condicionan su futuro de por vida. La ilusión llegará con esta noticia a muchas casas que conviven con este factor de acogida y que ha visto en algunos casos, como se les ha separado del niño al que le han dado todo por motivos burocráticos.domingo, 10 de abril de 2011
Vía libre a la voluntad del menor
Las adopciones de niños siempre han sido un tema polémico. El ingreso de los niños en centros tras el abandono de sus padres, o el cambio de familia, son hechos que trastornan la personalidad del niño desde su infancia. Ahora, el Supremo vela por los derechos del menos más que nunca. Las nuevas decisiones en los litigios, tras la experiencia de casos previos, se sitúan más cerca del interés del niño, por encima de los regímenes burocráticos que intervengan en cada caso. Desde hospitales infantiles como Niño Jesús, y desde padres que se han visto afectados en una de estas situaciones, apoyan la medida. Ya era hora de que un niño, acogido en una familia desde casi su nacimiento cualquiera que sea la causa, pueda disfrutar de ese cariño que le han prestado sus padres de acogida, y se pueda convertir en padres adoptivos, sin que un simple papeleo le trunque sus esperanzas. En muchas ocasiones, los trámites llevan a los menores a verse en centros que afectan y condicionan su futuro de por vida. La ilusión llegará con esta noticia a muchas casas que conviven con este factor de acogida y que ha visto en algunos casos, como se les ha separado del niño al que le han dado todo por motivos burocráticos.
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