El edificio “okupa” más famoso de Berlín, ha perdido más de la mitad de sus inquilinos. Con dinero, se ha comprado hasta el grupo más fiel a sus ideales, tan transgresores y rendidos ahora a un millón de euros.
Aún no se sabe el nombre de la persona o entidad que ha donado tal cuantía de dinero, pero sí que durante más de 21 años, se han llevado a cabo numerosas labores de desalojo. 21 años que han aguantado impartiendo cursos, montando una cafetería e incluso un cine en el citado edificio.Los que aún se resisten al desalojo completo de la casa, han sufrido estos díasel derribo de algunas escuturas que se encontraban en los jardines de la casa, y se muestran contrarios a la idea de dejar la casa. Declaraban que se van a centrar en el turismo como base de la reactivación del movimiento “okupa”.
Los costosos prcedimientos legales ante los que se han visto involucrados, y la mala relación entre ellos, ha hecho que se haya degradado el movimiento y que sólo sean ya una atracción turística de la ciudad. Su arte se vió acogido entre las paredes de ese edificio que tanto les ha dado y que les ha permitido vivir como ellos querían, de sus obras y sin organizaciones de por medio.

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